Instituto de Música, Arte y Proceso, Postgrado en Imagen Guiada y Música (GIM)

El potencial poliédrico del tratamiento con Música e Imagen

Los musicoterapeutas defienden la música y las habilidades musicales como la herramienta que caracteriza su trabajo terapéutico. Esta específica capacidad  ha contribuido a desarrollar los relevantes métodos de musicoterapia activa que ya conocéis, donde hacer música es el motor de cambio en la persona y en las relaciones de ésta.

Sin embargo, la manera más habitual, (quizá también más comercial y más accesible),  de estar en relación con la música ha sido escuchando y proyectándose en ésta. Hoy quisiera reflexionar aquí de este uso de la música (escuchando y visualizando al entrar en conexión con ella) encuadrado dentro de los métodos receptivos de musicoterapia.

En el tratamiento terapéutico con música entran en relación tres elementos: el cliente, el terapeuta y la música;  y los múltiples juegos relacionales entre  ellos.

Al igual que otras relaciones, esta triada irá transformándose en todas las direcciones y conexiones, creándose un campo de posibles muy amplio, donde será difícil delimitar qué fue lo que obró el cambio en los síntomas y manifestaciones del cliente: ¿la música?, y dentro de ésta, ¿cuál de sus numerosas cualidades estéticas, técnicas y creativas?; ¿el/la terapeuta?; ¿y cuál de sus actitudes humanas y profesionales fueron las relevantes: la disposición o la acción de estar con y para el otro?;  ¿o fue el potencial intrínseco del cliente para sanarse al entrar a escuchar y escucharse?.

Parecería un juego de espejos, luces  y sombras;  proyecciones y realidades.

Esta relación poliédrica en movimiento sigue aumentando cuando añadimos la fuerza de la imaginería. Jung entendía la imaginación como un “proceso creativo de la psique que permite una mayor integración individual, interpersonal y espiritual”. Según este autor, los símbolos que aparecen en estas creaciones imaginarias son verdaderos transformadores de energía del acontecer psíquico.

Del conjunto de estas relaciones  y sus efectos en las variadas sintomatologías  en clientes adultos se ocupa el método de Imagen Guiada y Música (GIM) y sus adaptaciones, del cual puedes conocer más detalles en la página web (http://www.agruparte.com/instituto-map/centro-de-formacion/postgrado-de-imagen-guiada-y-musica/) y, si estás interesado/a, especializarte para su uso terapéutico.

Asomado a la ventana de emociones que libero como lamandala-post-edit luz de la luna 
enorme que me acompaña
en el sentirme dejando cosas que me atan. Miedo, fatiga que llena mis ojos de lágrimas pulsadas en cuerdas que se estiran, desde lugares inhóspitos, pero conocidos, inesperados, un mar de luna asomando en un manantial que frío llena mi ser.

Delimitación total, Calma, Emoción interrumpida, Lágrimas, Canción mil veces escuchada, Triste, conexión, Calor, luz y oscuridad lunar, Recorrido en un paisaje nocturno. Pies en tierra.

Ejemplo clínico utilizando Música e Imagen (Grocke & Wigram, 2008)*

Pieza musical de Joanne Shenandoah – Messenger.

 

mapa-mental
Mapa mental cedido por Aranaz, D. (2016). Estudiante de MT en IMAP

 

Dra. Esperanza Torres

* Grocke, D. Wigram , T. (2008)  Métodos receptivos en Musicoterapia. Vitoria-Gasteiz: Agruparte Producciones.

 

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