Instituto de Música, Arte y Proceso, Máster de Musicoterapia

No hay comienzo sin final

Cierres, despedidas y un adiós en el camino.

Durante el pasado fin de semana los alumnos de tercero del máster de musicoterapia nos reunimos para hacer frente al proceso de  cierre y despedida de la formación. No sin resistencias, no sin pena y tristeza, y tampoco sin alegría, nos dijimos adiós.

Dijimos adiós, desde lo personal y lo grupal, a lo que ha sido y supuesto esta formación: todo un PROCESO de cambio profundo y CRECIMIENTO a nivel personal, grupal y profesional para cada uno de nosotros y nosotras.

Elegimos un antiguo albergue de Ozaeta, un pueblito precioso situado en los alrededores de Vitoria como lugar para esta cita tan especial. Nos acompañó un fin de semana cálido, de sol pleno, noches calientes y luna creciente. Y con esta luna creciente, como decía el viejo sabio (no otro que Patxi del Campo, el guía, el chamán, a parte de nuestro tutor), comenzamos a cerrar ciclo y a crecer, de forma diferente, a partir del domingo.

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Nadie dijo que despedirse fuera fácil. En general, en esta sociedad, nos cuesta hacer frente a los adioses, las despedidas y los cierres. A los cambios en general. Nos cuesta desprendernos y nos resistimos a cambiar, a cerrar, a decir adiós. Nos cuestan los finales.

Nos creemos ilusoriamente inmortales y no lo somos. Creemos que hay certezas cuando la única certeza es precisamente, que no hay certezas. Y en el momento de las despedidas, creyéndolo menos doloroso, preferimos mantenernos en la ilusión de lo permanente, la ilusión de los “hasta luego”,  los “hasta la vista”, que hacer frente a la cotidiana realidad de la impermanencia y el  “adiós”, el final y los finales que llenan nuestras vidas y que nos son más que, en su esencia, en su naturaleza, nuevos comienzos.

No hay cambio sin movimiento. No hay apertura sin cierre. No hay comienzo sin final.

¿Nos volveremos a ver? puede que sí, puede que no. Tal vez, seguro que sí. Pero, de cualquier modo, ya no seremos los mismos. La tarea no será la misma. Ni el momento. Ni el proceso. Todo será diferente. Esto ha llegado a su fin, y hemos cerrado para poder abrir, abrir de verdad, los nuevos comienzos. Como el hijo que crece y dice adiós a la familia, nosotros, en la formación, también hemos crecido, y puesto un adiós en el camino. Ya hemos pasado la mayoría de edad, ya nos han dado las herramientas, los golpecitos y los empujones, y podemos decir con orgullo y satisfacción que ¡¡somos musicoterapeutas!!

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No hay adiós sin comprensión, sin integración y sin agradecimiento. Y nosotr@s no nos podemos sentir más afortunados, satisfechos y agradecidos de ser quien hoy somos y de haber vivido esta experiencia. De haber tenido la oportunidad de vivir este proceso y haberlo integrado en nuestras vidas, cuerpos y almas para siempre, haciéndolo infinito porque ya es nuestro.

Así que sólo nos queda dar las GRACIAS, con mayúsculas.

A la VIDA, lo que se aprecia y lo que no se aprecia, lo directo y lo indirecto, por traernos hasta aquí y hacer de este camino de ENCUENTRO con el otro nuestro propio camino de vida.

A la MÚSICA, por ser nuestra herramienta y compañera de alma y profesión.  Y ¿qué mejor compañera se puede tener?

A todos los GUÍAS del proceso de formación y al propio PROCESO vivido, en especial a los tutores: Sheila Pereiro, Marta Nieto, Patxi del Campo, por acompañarnos en este viaje con tanta CONFIANZA, SABIDURÍA, ACEPTACIÓN  y AMOR, bases sin las cuales no habríamos llegado al lugar en el que estamos hoy, a ser quien somos hoy: musicoterapeutas de corazón.

Gracias de nuevo,  Patxi, por emprender y no dejar de CREER en este proyecto tan bonito. Gracias a ti y a todas las personas que lo sostenéis y que nos vais “atrapando” en esta red de crecimiento.

Gracias por enseñarnos a vivirnos y vivir la cotidianeidad de la vida y la profesión de forma diferente, desde ese innato ser creativo que todos llevamos dentro, haciendo lo que pretendemos en el encuentro con el otro en nosotros mismos, desde el principio hasta el final. Creemos que hemos aprendido de lo más importante: lo sencillo, lo humilde, lo cotidiano, lo humano, sabiendo que en lo pequeño está la grandeza, en la vulnerabilidad la fortaleza, y en la diferencia, por pequeña que sea, el cambio.

GRACIAS VITORIA Y GRACIAS EQUIPO: profesores, tutores, grupo, “invisibles” (personas que, desde detrás del telón, han hecho y hacen posible el escenario).

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Como dicen los versos de Serrat…”Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar….”

Que el viaje continúe desde este final. El nuevo principio.  GRACIAS SIEMPRE.

#Nosotr@ssomosafortunad@s.

#Nosotr@ssomosmusicoterapeutas

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