Instituto de Música, Arte y Proceso, Varios

Habilidades de Improvisación en Musicoterapia

Marina Iborra (maestra especialista de música y pedagogía terapeútica y estudiante del Master de musicoterapia en el Instituto MAP) comparte con nosotros su experiencia en el seminario “Habilidades de Improvisación” que recibieron, durante el pasado mes de enero, de la mano de Josep Porté (profesor de música, músico y musicoterapeuta). ¡Gracias Marina!

Transmitir, generar, espontáneo, fluir, dominar…arte…música! Una detrás de otra, han rondado nuestros pensamientos casi, desde el primer día de Máster. Es nuestro fin de semana con Josep Porté y por fin, nos enfrentamos al seminario de “Habilidades de la improvisación”.

Unos de más cerca, otros de muy lejos, hemos recorrido nuestro camino a Vitoria una vez más, con muchos sentimientos que Josep pide que nombremos: curiosidad, dudas, miedo, intriga, ilusión!…por la improvisación. ¿A qué le llamamos improvisar? ¿Cómo se hace? ¿Qué necesito? ¿Cuándo debo improvisar?

La palabra “Vitoria” pone título a nuestra primera improvisación. Cómo hemos llegado cada uno de nosotros a Vitoria.  La melodía fluye de cada instrumento y dejándonos llevar por ella, de un lado a otro de la sala, un modo menor se adueña del grupo.

Como dice uno de los compañeros, nos hemos lanzado al mar y nos hemos adentrado en la cueva oculta, de la improvisación. Desconcierto por lo que hemos expresado, relajación porque hemos roto la primera capa de hielo, pero muchos interrogantes siguen abiertos.

Josep, decide empezar el camino y explicarnos las técnicas, que consistirán en los modos de tocar y de improvisar ante determinadas situaciones, de las que previamente tendremos que haber analizado en la historia sonora del paciente.

Técnica del espejo: El terapeuta debe copiar o imitar con la mayor precisión posible los movimientos y sonidos del paciente. Es una técnica empática, nos ponemos a su nivel y de este modo, el paciente se va a sentir comprendido. Para ello, necesitaremos tener en nuestro setting, mínimo dos instrumentos de cada. Dicha técnica debe realizarse ante pacientes fácilmente predecibles y hay que cuidar tanto los parámetros corporales, como musicales.

Técnica de coincidir: El terapeuta sigue arropando al paciente, pero en menor medida. Se trata de un espejo parcial. Para ello, debemos tocar lo que él propone, pero creando algunas variaciones o matices. Dicha técnica se aplica, cuando el paciente tiene un poco de autonomía.

Técnica reflejo / I. E. (Improvisación Empática): Dicha técnica consiste en reflejar el estado de ánimo del paciente. Las identidades ahora se encuentran separadas, por lo que también se crea una separación musical. El paciente, sólo recibe. Deben ser ellos los que te vayan guiando, por lo que vamos a ir creando a través de la empatía, un acercamiento con el paciente.

Josep, hace un inciso, y nos cuenta que Juliette Alvin, recibía a sus pacientes tocando con su instrumento una pieza, en la que reflejaba cómo entraba el paciente a la sesión de musicoterapia. ¿Curioso verdad?…pero ¡qué difícil a la vez! Empezamos con la capacidad de observación y claro está, de improvisación.

Para ello, volvemos a recordar, que en el aula es muy importante crear distintos espacios que delimiten el “musical” y el “no musical”. Para que los pacientes tengan la oportunidad de elegir, en qué espacio se encuentran en ese momento más cómodos.

Técnica de contención (Fondo/ Anclaje): Crearemos música estable, que actúe de “ancla”. Lo conseguiremos con: un fondo rítmico (seguir la pulsación), un fondo tonal (bajo continuo, quintas), fondo armónico (acordes), fondo rítmico y tonal. Dicha técnica ofrece seguridad y dominio.

Cuando hablamos de fondo, nos referimos a que es necesario crear mucha energía, para que consigamos que el terapeuta esté por encima, teniendo el dominio de la sesión. Dicha técnica es recomendable en las situaciones en las que queramos frenar al paciente.

Técnica de diálogo: Paciente y terapeuta, van a comunicarse a través de la música de turnos, que ellos mismo van a respetar. Para ello, nos encontramos  con: el juego de turnos (se crean con el silencio) y diálogo curso libre (apenas hay silencio).

Es una técnica comparable a una conversación, creada por impulsos gestuales y musicales. Podemos encontrarnos ante tres circunstancias: 1. Interposición (aprovechar espacios mínimos del paciente, para meter nuestra producción); 2. Espacio (como silencio. La NO producción. Son momentos muy claros); 3. Modelado (Tocar algo que llame la atención del paciente).

Dicha técnica, debemos utilizar con pacientes que no pueden usar la voz, casos de maltrato, trastorno del comportamiento o si hay voz, no existe transmisión de comunicación por ese canal.

Poniendo un ejemplo de la técnica de Diálogo, hablamos del “Carnaval de los animales” (parte de los fósiles), una suite musical de 14 movimientos, compuesta por el compositor francés Camille Saint – Saëns.

Técnica de acompañamiento: El paciente se convierte en la estrella, en el solista. El terapeuta queda en segundo plano y se puede usar, cuando el paciente es autónomo.

Se realiza un acompañamiento muy simple y repetitivo, sensible a cambios, en el que el paciente se encuentre cómodo.

Hemos empezado a caminar por el camino de Josep, y la cueva de la que nos hablaba Carlos, empieza a tener alguna salida a la luz marina. Ya hemos conocido seis técnicas de improvisación. Ahora es necesario, hacer un análisis de la improvisación que vamos a crear con nuestro paciente.

En dicha creación es necesario elegir un instrumento, en cual el terapeuta domine y el paciente se sienta cómodo o conozca. Crearemos un espacio.  Deberemos aprender el Lenguaje corporal que se proyectará durante la sesión. Saber realizar un análisis musical rápido. Despedirnos del instrumento que conectará terapeuta – cliente y enfocar nuestra técnica, si  existe  lenguaje verbal o se crean silencios.

A lo largo del seminario, hemos podido analizar pequeños fragmentos de vídeos reales con pacientes, en los que Josep nos ha ido guiando en el cómo ver, cómo escuchar y sobre todo en la necesidad del saber esperar.  Del mismo modo, rompemos la última capa de hielo convirtiéndonos por unos minutos en clientes y pacientes, para interiorizar mejor las técnicas aprendidas.

El seminario llega a su fin y Josep propone al grupo terminarlo como no, con una improvisación libre. La energía en el aula ha cambiado y la melodía fluye muy distinta de un lado para otro. El miedo se ha ido, los interrogantes son muchos menos y los que quedan, son muy pequeños. Nadie quiere terminar, pero una vez más debemos dar paso al silencio y al “hasta el próximo seminario”. Ahora,  nos quedan unas horas de viaje de vuelta a nuestras casas, muchas horas de pensar en todo lo aprendido con Josep.

Muchas gracias, mila esker, moitas grazas, moltes gracies…

Marina Iborra (alumna de 1º)

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